18 jun 2009

SE SOLICITA RECEPCIONISTA CON 80% DE INGLÉS Y EXCELENTE PRESENTACIÓN


Abro los ojos a las seis y media de la tarde. La hora muerta. La hora confusa. Ese momento que fácilmente te engaña y crees, apenas amanece.
Me levanto y voy al baño. El piso está mojado, dejé la ventana abierta y descubro que llovió en algún momento del día.
Salgo y abro el refrigerador. Me siento en la sala y abro una cerveza. Hojeo un libro de Monzó y enciendo un cigarro. Recuerdo que no he comido nada en veinticuatro horas. No tengo hambre.
Me quedo dormida en el sofá. Repentinamente me despierto y veo que sólo pasaron diez minutos. Me asomo por la ventana y veo los toldos de los coches en la calle. Todos ellos están mojados. Una palabra: saltar. Hace frío afuera, si quisiera hacerlo (saltar), tendría que ponerme el abrigo azul. Una pareja aparece en la calle, la miro con rencor. Decido cerrar las cortinas. Naif (mi planta) agoniza. Saco un jugo de piña del refigerador y lo vierto todo en esa pequeña cosita verde que es Naif.
Regreso a mi habitación, me cargo un suéter verde y me acuesto a dormir otra vez.

***

Más que el deseo de esperarte, existen las ganas de salir, rociarte con gasolina y fumar sentada en tus piernas.

***

Un hombre arroja envases de cerveza por la ventana. Abajo una niña sale a pasear en triciclo. La exactitud temporal. Un cráneo expuesto. El hermano mayor pide una ambulancia. El hombre de la ventana prepara un sandwich de salami. Enciende la televisión y escucha atento a dos mujeres expertas en temas de jardinería.

***

Abro los ojos a las diez de la noche. Salgo a caminar. Quisera saber dónde podría encontrar una heladería abierta a esa hora. Camino hasta llegar al metro Mixcoac. Entro y pido en la taquilla cinco boletos. Un viaje de Mixcoac al Rosario, reviso el reloj, faltan cinco minutos para que den las once de la noche. Camino por el anden y pienso en películas de los setenta, donde los personajes podían fumar donde les diera la gana: en un vagón, en un autobus de Texas a San Diego, en un cuarto de motel, en la cocina de casa de su abuela.
Subo las escaleras para cruzar de anden. Abordo en el primer vagón. Son las once con diez minutos de la noche. Me bajo en Tacubaya y transbordo a la línea café. Llego a Centro Médico y reparo en que estoy agotada. Bajo del tren y salgo de la estación. Camino por avenida Cuauhtémoc. Sé que no puedo visitar a nadie. Sé que el Metro ya no estará abierto cuando decida regresar a casa.

***

15 jun 2009

Start to melt


Qué de los cometas.

Qué de la canción que termina en el minutro tres.

Qué de las bombas en una juguetería.

Qué de un set de grabación abandonado.

***

Empujar la puerta de la peluquería,
pedir una soda y un rehilete.
Hudirme en el sofá del barbero
y leer la última saga de Spiderman.

***

Qué del tiempo donde mi madre aparecía con vestidos cortos
y tacones altos.

Qué del matrimonio de ciegos que cayó en las vías del metro.

Qué de un globo que asciende entre los cables de luz.

***

Las salas de cine son espejos llenos de vaho.

***

Qué de la toma que se abre.

Qué de filmar películas con animales que corren en una playa.

Qué de las cenizas de mi abuela.

***

Un niño deja un dibujo de su casa sobre la banca de la escuela.
En él una bicicleta corre a toda velocidad y atropella a los padres del niño.

***

Qué de los nueves monos que llegaron de la Luna.

Qué de las mañanas y el olor de la loción de mi padre.

Qué de los beisbolistas de la calle Amberes.

***
Una mujer saca de su bolso un cepillo de dientes. Lo deja sobre el buró.
Piensa que hace juego con el labial y las toallas sanitarias que colocó
sobre el televisor.

***

Qué de los hermanos nonatos.

Qué de los ataques nucleares.

Qué de los cuartos de hotel con manchas de sangre en las paredes.

***

13 jun 2009

DIVISIÓN DEL NORTE/LÍNEA VERDE



Quebrar lentamente cada uno de los dedos de tu mano derecha.

***

Pienso en Kevin, el hijo menor de la serie Los Años Maravillosos.
Pienso en la chica de la que estuvo enamorado toda su adolescencia. No recuerdo el nombre de la niña. Alguna vez esa relación fue mi modelo a seguir.
Dos jóvenes que se separan millones de veces a lo largo de la serie televisiva. Dos amantes adolescentes que nunca terminarán juntos.

***

Viernes. La única imagen de la noche es un edificio sobre Periférico con ventanas rosas y blancas.
La estética posmoderna me hace llorar.

***

Un cuarto pequeño con un colchón sobre una alfombra azul. Una ventana pintada de rojo. Madera, olor a cigarro. Abro los ojos y un hombre me observa asustado mientras cierra la ventana.

Un baño blanco. Las cinco de la mañana. Un hombre limpia el semen que le corre del vientre al pene.

***

Llamadas que nunca llegarán.
Saber que no lograremos atrapar nada.
Una libertad que jamás entenderé.
Un deseo de no decir nada.
Porque callas y yo suspiro
mientras pasa el quinto tren
en Hospital General.
Un nos vemos luego,
un debajo de la columnas del templo
pediré perdón por mi insolencia de adolescente.
Un jugar a incendiarse.
Jugar para perder,
para no anotar gol,
para intentar quedarse
en medio del campo
con la camiseta sucia
y el pecho encendido.

***