9 dic 2009
EL OLVIDO NOS AGARRÓ DESPREVENIDOS
Con los perros románticos
Lo cierto es que me dejaste sola.
***
Lo verdadero: eres tú.
***
Lo imperativo: te amé.
***
Lo necesario es pedirte perdón. Yo me fui primero.
***
Las tardes fueron nuestras: el colchón azul y los niños que nos cantaban.
Las tardes fueron siempre nuestras: el olor a fruta, el baño blanquísimo, el muro rojo y la cúpula de la iglesia.
Las tardes fueron siempre una pizarra: besarnos recargados en la pared, las universidades abandonadas; el olor a sexo y las jacarandas.
Las tardes siempre fueron un estadio: la familia que nos abandonó, las caminatas buscando el hogar.
Las tardes siempre fueron una montaña: la fuerza con la que se estrellan las botellas sobre el pavimento.
Las tardes fueron siempre: una casa.
***
Si no hay motivos ya, para odiarnos.
Si ya no respiramos con la necesidad de dispararnos.
Qué queda en la sombra de una pantera...
***
Si te pidiera una cosa, sólo una, amor: imaginemos la muerte.
***
Las tardes fueron siempre nuestras: el olor a fruta, el baño blanquísimo, el muro rojo y la cúpula de la iglesia.
Las tardes fueron siempre una pizarra: besarnos recargados en la pared, las universidades abandonadas; el olor a sexo y las jacarandas.
Las tardes siempre fueron un estadio: la familia que nos abandonó, las caminatas buscando el hogar.
Las tardes siempre fueron una montaña: la fuerza con la que se estrellan las botellas sobre el pavimento.
Las tardes fueron siempre: una casa.
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Si no hay motivos ya, para odiarnos.
Si ya no respiramos con la necesidad de dispararnos.
Qué queda en la sombra de una pantera...
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Si te pidiera una cosa, sólo una, amor: imaginemos la muerte.
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Hecho por
Lirva
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Categorías: ZODIACO
8 dic 2009
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