ADEMÁS DE USAR LA TERRAZA DE LA CASA PARA JUGAR TORNEOS

Hicimos nudos con las cuerdas que dejó papá sobre el baúl.
Hicimos de esos nudos tres puntos
donde fijamos la mirada
durante toda la noche, mientras
conversábamos acerca del último hombre
de nuestra ciudad que quiso ser
bombero o conserje de una tienda departamental:
nadie supo de él, nadie nunca nombró su nombre.
