Montelukast
Creemos estar solos en la noche
cuando los perros se parecen a ti y a mí:
cojos, sucios, temerosos
Fuertes en eso que se empeñan llamar instinto
Fuertes en los comedores
donde la gente nos mira compartir el plato
y
vigilar sigilosamente restos de comida
abandonados por mujeres o ancianos
Fuertes al mirar la llegada del circo
cantar despacio y muy bajito
Después no huir de la impaciente madrugada
ni de la ciudad en llamas con soldados borrachos
y miles de cuerpos dormidos en las aceras

